4-Modificación del objeto de la Criminología
Ciencia que estudia el comportamiento delictivo y antisocial en sus dimensiones real y percibida, y los mecanismos de control social formal e informal empleados para la prevención, control y tratamiento de la criminalidad, el infractor y la víctima, con el fin último de velar por el bienestar personal y social del conjunto de la ciudadanía
El objeto de estudio es, entonces, a lo que se dedica. En el
caso de la criminología, que corresponde a una subespecialidad de una ciencia
social, cual es la sociología (Sutherland
& Cressey: 1955), el proceso de conocimiento implica describir, relacionar,
identificar, comprender e interpretar los fenómenos o componentes que integran
el campo.
el objeto de estudio es lo que provee de sentido y razón de
ser a una disciplina, es su campo de trabajo, a lo largo de la historia, desde el siglo XIX hasta nuestros
días, ese objeto de conocimiento ha girado en torno a cuestiones como la
criminalidad, los individuos partícipes en la comisión de infracciones a la ley
penal, las reacciones o respuestas de las instituciones estatales y de la
sociedad frente al delito, las formas en que las agencias del control social,
en particular penales, se organizan para combatir o neutralizar la criminalidad
y las políticas que orientan a tales estructuras.
Ingenieros (1913, pp. 81-84) realiza una interpretación
extensiva de lo que a principios del siglo XX se configuraba como objeto de
estudio de la Criminología: el estudio de las causas de los delitos, los actos
en que se manifiestan, los caracteres fisiopsíquicos de los delincuentes y las
medidas sociales o individualizadas de profilaxia o represión del delito.
Quirós (1957, p. 13), considera que existen tres elementos
que configuran todo fenómeno delincuencial: delito, delincuente y pena.
Mientras que el estudio del delito correspondería al Derecho Penal, y la pena a
la Penología, el objeto de estudio de la Criminología se centra en la
investigación sobre el delincuente.
Cid y Larrauri, en Teorías criminológicas (2001, pp. 15-20),
En un principio, la Criminología centró su objeto de estudio en el análisis
empírico de los delincuentes, primero en sus características físicas y
biológicas y después en los factores sociales y ecológicos, lo que al final se
delimita como causas [individuales] de la delincuencia. Con el ulterior
surgimiento de las teorías del etiquetamiento cobra importancia en Criminología
el estudio de la reacción penal, y posteriormente social en sentido amplio,
ante la delincuencia, lo que los autores definen como el estudio del
funcionamiento del sistema penal. Posteriormente, también pasan a formar parte
del objeto de estudio de la Criminología la víctima y el delito como evento.
Frente a las primeras fases de la Criminología, centradas exclusivamente en las
personas delincuentes y sus características, la nueva Criminología reivindica a
la víctima e incluye los elementos de oportunidad a su objeto.
Garrido, Stangeland y Redondo, en su manual clásico
Principios de Criminología (2006, pp. 48-52), definen sintéticamente el objeto
de estudio de la Criminología como un “cruce de caminos en el que convergen
ciertas conductas humanas, las [conductas] delictivas, y ciertas reacciones
sociales a tales conductas”. diferentes autores han señalado la necesidad de
introducir nuevos elementos al objeto de estudio de la Criminología, como lo
pueden ser el abuso contra animales (Beirne, 2006), los delitos de cuello
blanco (Sutherland, 1940) o el crimen de estado (Zaffaroni, 2012a).Tal como se
ha señalado ya en diversas ocasiones, la Criminología no se interesa únicamente
por el comportamiento antisocial real, esto es, el que se evidencia en el marco
de la sociedad, sino también por el comportamiento antisocial percibido,
entendiendo éste como aquello que los ciudadanos consideran conductas desviadas
más allá de su realidad objetiva, y que modula su forma de ver e interactuar con
su entorno; y 2) la ciencia criminológica centra su atención tanto en la
reacción social formal como en la informal ante las conductas antisociales.
García-Pablos (2007, pp. 2-3) parte de tres puntos en su consideración de Criminología como ciencia, siendo éstos que: i) ha desarrollado un método de estudio propio basado en su interdisciplinariedad para el análisis de su objeto; ii) tiene un objeto particular y diferenciado: el delito, el delincuente, la víctima y el control social del delito; y iii) tiene tres funciones propias y distintivas: proporcionar información válida y fiable sobre la criminalidad, desarrollar programas de prevención del delito efectivos, y crear técnicas de prevención positiva con el delincuente. La Criminología da un paso adelante para centrar esfuerzos en la reducción de las oportunidades delictivas en el ambiente, siendo paradigmática de esta evolución la sentencia de Sampson (1995), quien asegura que el futuro de esta ciencia pasa por la modificación de lugares, y no de personas (“changing places, not people”). Así, según estos autores, no importa cómo de fuerte sea la motivación al comportamiento antisocial, pues si no existe una oportunidad, no tendrá lugar hecho delictivo (Coleman, 1987, p. 424).
Una de las grandes tendencias en la Criminología actual es
la integración de marcos teóricos contrastados para lograr visiones
multidimensionales y rigurosas del comportamiento antisocial, siendo la otra
gran tendencia actual el desarrollo de marcos teóricos encaminados al estudio
de las nuevas realidades delictivas del siglo XIX. El nuevo siglo ha traído
consigo una serie de cambios drásticos a nivel tecnológico, social, cultural,
económico y político, estrechamente relacionados con los actuales procesos de
globalización. Tal como indica Giddens (1991, p. 64), la globalización
contemporánea trae consigo una intensificación de las relaciones sociales a
nivel global, incrementando la interrelación entre acontecimientos ocurridos en
cualquier rincón del Planeta. La Criminología necesita adaptarse a la nueva
realidad, existiendo la necesidad de “una criminología global en un mundo
globalizado” (Zaffaroni, 2012b, p. 2). Buil (en prensa) plantea la necesidad de
desarrollar nuevos enfoques teóricos para el estudio de la nueva realidad
delictiva global.
Sutherland, E.H. & Cressey, R. (1955). Principles
of Criminology. 5ª ed., J.B. Lippincott, Philadelphia.
https://youtu.be/vg9G1bdxPxI

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